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miércoles, 25 de agosto de 2010

El corsario ( III )

LA PIRATERÍA Y EL CORSO.

El comercio y el ámbito marítimo serán inseparables como la piratería y el corso y los marinos lekeitiarras no dejaron escapar la ocasión de recurrir a esta actividad como forma rápida de obtener beneficios.
Los asaltos a navíos extrajeros eran frecuentes en el propio litoral cantábrico y no lejos de la villa y las víctimas eran mercaderes que navegaban por estas costas, los bretones.

Los productos de las presas que tomaban los vecinos de la villa se centraba fundamentalmente en productos alimenticios como cereal y vino.


Como ejemplo, un pleito mantenido por Juan Ruiz de Bollar, capitán y armador de una azabra, vecino de la villa, en el reparto de su participación en el apresamiento de tres navíos bretones.
Podía ocurrir que, navíos contratados para una actividad determinada , terminasen haciendo actos de piratería. La embarcación " Nuestra Señora de la Candelaria", propiedad del armador vecino de Lekeitio, Juan de Uribe, concertado para la pesca de bacalao en Terranova con el capitán Sancho de Echabarria, este la utilizó para piratear en la zona de Lisboa-Azores contra ingleses y franceses.

Pero los marinos de la villa no solo se dedicaban a esta actividad en nuestras costas, el Mediterraneo fue un marco idóneo por las rutas comerciales procedentes de Oriente, ya que eran suculentos botines los productos de lujo como especies, perfumes, telas, etc.
Hombres como el capitán vizcaino, Merialdo Guerri, que utilizo el puerto de Ostia como base de sus operaciones, hasta que a petición del Papa, el Gran Capitan tuvo que mediar.
A fines del siglo XV comienzos del XVI aparecieron hombres importantes actuando por el Mediterraneo como el caso de Iñigo de Artieta. También Juan de Gabiola, vecino de Lekeitio, sentenciado en Valladolid por el asalto a mercaderes genoveses que llevaban "chamelotes, alcatifas, perfumes y algalias" posible cargados en la islas griegas.




En la villa, además de los derechos que cobraba el concejo sobre las mercancías, existían otros tipos de derechos. Existían los "diezmos de las cosas del mar", que cobraba la fábrica de la iglesia de Santa María y que no solo se cernían al producto de la pesca. Durante el siglo XVI la iglesia tomaba el "centenario de naos y mesuras" como una especie de impuesto indirecto, que consistía en el 1% de los productos y de los viajes de las embarcaciones de la villa.






lunes, 23 de febrero de 2009

Mapas

Iglesia de Lekeitio
Web & diseño by:-------Urpekofabrika
*NOTA: Para diomas internacionales hacer uso del traductor( a la derecha ). Para versión en Euskera pulsar:
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* " PIRATAREN ARKOIA "


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La Temida Costa.
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" COSTA DE MAREANTES "
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La costa de los acantilados y dragones marinos, de temibles piratas y botines robados, de infierno de calaberas y mercado de especies, de valerosos mareantes y horribles cetaceos , the flamantes corsarios y tesoros escondidos.

domingo, 15 de febrero de 2009

El Corsario (II)

Corsarios Vascos:

" El corso, la piratería, forman parte de la tradición del mar y su navegación se resume en una historia de sangre y diplomacia, de navegantes y políticos, de corsarios y de mercaderes".



Según análisis de J.A. Azpiazu, para las habitantes de las costas vascas durante la Edad Media y los siglos XV y XVI, era muy habitual entre las gentes de los puertos y los barcos que patroneaban la PIRATERÍA o el CORSO MARINO.



-La geografía vasca, su situación stratégica entre la península y el continente, la orografía y la constitución de su costa, con puertos naturales y rías aceptables para la navegación, ofrece un teatro a propósito para la práctica de la navegación, pero asimismo para la escaramuza, la maniobra y el juego de tintas y engaños que se convertirán en la salsa habitual de muchas facetas de la vida marinera. Una vez preparado el escenario, los factores individuales y sociales emergen, poderosos, a inicios de la Baja Edad Media.

Marineros e instituciones, individuos y villas recién fundadas sobre anteriores pequeños poblamientos, se convertirán en actores de primera linea en el mundo atlántico.

Una vez preparado el escenario, a inicios de la Baja Edad Media, emergen fuertes, los factores individuales y sociales.


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En el siglo XIV, la presencia vasca era tan temida que el propio rey inglés se quejaba de que "Tanta es su soberbia que habiendo reunido en las partes de Flandes una inmensa escuadra, tripulada de gente armada, no solamente se jactan de destruir del todo nuestros navíos y dominar el mar anglicano, sino también de invadir nuestro Reino", y se tienen noticias de que, a principios del siglo XV, barcos vascos atacan la costa inglesa, en busca de confrontación o de ventajas comerciales.



-En otra ocasión, unos pasajeros vascos que viajan en un barco inglés aprovechan el cansancio de los miembros de la tripulación, que estaban descansando tras una tormenta, para asesinarlos y llevar el barco a Galicia con el objeto de venderlo.

Alguno de estos transgresores se había refugiado en ORIO, y los que lo perseguían se encontraron con dificultades para detenerlo, puesto que la comunidad portuaria lo protegía contra la interferencia de autoridades extrañas.



El descubrimiento de América en 1492 por Cristóbal Colón, de quien algunos dicen, obtuvo información de la existencia de dichas tierras por un marino vasco al que él habría recogido moribundo. Que en su primer viaje, en la nao Santa María, una mayoría de la tripulación era vasca, entre los que se contaban cinco hombres de Lekeitio y alrededores, mención especial, al contramaestre Txatxo.

Que para proteger los posteriores viajes, los Reyes Católicos, mandaron construir una armada naval, apodada Vizcaya, dando su mando al lekeitiano Iñigo de Artieta como capitán general.



-La conquista y el control de las Indias, cambian el panorama de las relaciones entre las naciones europeas , comenzando con el rey Juan II de Portugal, que unida a las posesiones heredadas en Centro-Europa por Carlos V, suscita en otras monarquías inquietud y envidia, sobre todo, de ingleses y franceses.

Señala Linch que, a partir del enfrentamiento entre Carlos V y Francisco I, del que salió vencedor el primero, "el monarca francés permaneció siempre atento a la posibilidad de fortalecer su posición atacando los puntos débiles de su rival".

Dentro de la estrategia de los monarcas franceses, es comprensible la importancia que tomaron puertos como SAN JUAN DE LUZ, cuyos corsarios jugaron un papel de primera magnitud en esta nueva dinámica.

Ducéré afirma que "San Juan de Luz es la primera villa de Francia, entrando por Guipúzcoa, que los reyes de Francia han cuidado siempre fuertemente, porque los habitantes son belicosos, particularmente sobre el mar. Sus numerosos corsarios atacan y pillan hasta barcos que vuelven de las Indias. Enriquecidos por las presas que hicieron en otros tiempos, han adornado la villa de edificio soberbios".

El fenómeno corsario estaba muy extendido a lo largo de la costa atlántica, pero algunas áreas concretas se convirtieron en las preferidas por quienes habían optado por este estilo de vida.



En particular, la zona de Bretaña era como la patria de los corsarios, quienes encontraban en su accidentada costa el medio adecuado para sus maniobras y fechorías a la vez que para su refugio y reposo.

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Los grandes navíos no se atrevían afrontar los peligrosos fondos marinos, que dominaban a la perfección las pequeñas embarcaciones utilizadas por los corsarios.


La topografía era, por tanto, un elemento muy a tener en cuenta para la práctica del corso, o para defenderse del mismo.

BILBAO, a pesar de la barra de Portugalete y de hallarse alejada de las costas, ofrecía un flanco fácil: "Abierto como un saco", en expresión de entonces, se halló bloqueado permanentemente por corsarios y enemigos, lo que movió a las autoridades a proteger el acceso:

"En 1532 se edificó una torre de defensa contra corsarios en Portugalete".

Michel Iriarte opina, sin embargo, que puertos como Bilbao y Bayona eran muy difíciles de abordar, y mantiene la opinión de que los puertos vascos estaban en general bien protegidos, sobre todo los situados en rías como DEBA, BIDASOA, ORIO y ZUMAYA.

Actualmente tenemos la fortuna de disponer del espléndido atlas confeccionado por Texeira, donde se aprecia, como si de una fotografía aérea se tratase, el exacto escenario contemporáneo del fenómeno CORSARIO.

Pero no son menos importantes las notas que este autor nos ofrece al respecto sobre la importancia de la topografía y las medidas adoptadas para fortalecer la lucha contra los enemigos.
Otros nombres a tener en cuenta:
a/- Pedro Larrondo, siglo XIV.
b/-Antton Garai, siglo XV.
c/- Lope Agirre, siglo XVI.


Problema a resolver:

Desde la baranda de la cubierta de un galeón anclado en el puerto cuelga una soga, cuya punta mas cercana al agua se encuentra a 50 cm de la misma. Si la marea sube a un ritmo de 10 cm por hora... cuanto va a tardar el agua en alcanzar la punta de la soga?

¿Solución?
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jueves, 12 de febrero de 2009

El Corsario (I)


Corsarios en la Edad Madia:
Tarea para leer:

La temprana presencia de los vascos en el Mediterráneo en la Baja Edad Media es, sobre todo tras los trabajos de Heers, debidamente conocida. Naturalmente, el fenómeno del corso y de la pirateria era tan común en el mar interior que dificilmente se podía sustraer a intervenir y participar en aquella dinámica, a riesgo de quedar fuera de los circuitos comerciales.
Estas actividades que mezclan transporte, comercio y corso, incluso pirateria, quedan reflejadas por Beatriz Arizaga, quien afirma que "además de ser transportistas y comerciantes, los vizcaínos actúan como piratas, y compaginan perfectamente estas tres actividades, aunque la pirateria esté más unida al transportista que al mercader propiamente dicho, encontramos PIRATAS VASCOS EN TODAS PARTES, tanto en el Mediterráneo robando a mercaderes franceses de Provenza, como en el Atlántico, asaltando a los portugueses en Bretaña".
Jacques Bernard habla de una guerra casi endémica. a lo largo de los siglos XV y XVI, lo que favorecía que la violencia fuera algo consolidado, de modo que los marineros se encontraban constantemente con corsarios y piratas.
La paz y las treguas no evitaban la violencia, aunque la mitigaban. De hecho, la paz no era garantía de seguridad, pues en tiempo de tregua los corsarios se convertian en piratas, ladrones de mar, se emboscaban en puntos estratégicos, de mucho movimiento comercial, y atacaban a quienes venian, debilitados. de los largos viajes.
El CANTÁBRICO sirve de escenario a este tipo de enfrentamientos, según Jules Belasque, desde el siglo XIII.
El conflicto se dilucida sobre todo entre Bayona y Biarritz, por una parte, y Santander, Laredo y Castro Urdiales por otra. Según este autor, vizcaínos, portugueses y guipuzcoanos se arreglaban bien con los franceses.
Donostia y Hondarribia, en concreto, eran más gasconas que castellanas, pues la mayor parte de los establecimientos comerciales estaban dirigidos por miembros o amigos de las principales familias bayonesas.
Fueron Santander, Laredo y Castro quienes se inclinaron por una piratería que es calificada como de una audacia sin límites.
Ferreira Priegue, que ha estudiado el comercio marítimo medieval en el Cantábrico en la Edad Media, constata que era común navegar con la mentalidad y disposición de tener en el mar encuentros con los marineros de fortuna, aunque asegura que el ambiente mediterráneo era mucho más beligerante que el cantábrico:
"Las presas que se hacían durante el viaje, bien yendo armados en corso o tropezándose con enemigos; los hallazgos de pecios y de mercancías flotando en el mar, el rescate de buques abandonados, se regulaba a veces en ciertas escrituras de fletamento, hechas en Galicia por gallegos que imponen sus condiciones, y lo habitual era repartir el tercio; una cláusula asimilada y también típica de nuestra área, donde la solidarídad entre mercaderes y 'compaña' es mayor que en el Mediterráneo, es la de constituir un frente común contra eventuales enemigos".
Por lo visto, el Mediterráneo quedaba significado como campo de batalla, predestinado al enfrentamiento.
Un historiador que ha investigado las evoluciones de la actividad corsaria y la mercantil en la zona de ALICANTE constata esta permanente confrontación, situación que convertía a la población de pescadores y marineros de la costa alicantina en los grupos humanos de mayor indice de riesgo.
Se observa en dicha costa la presencia de tropelías cometidas incluso por corsaríos castellanos, lo que no descarta la presencia de GENTE VASCA en estas actividades.
Ha sido Ferrer Mallol quien ha certificado documentalmente la presencia activa, y eficaz, de corsaríos vascos en el Mediterráneo, y en concreto, ha relatado las insólitas aventuras del vizcaíno PEDRO de LARRAONDO, mercader reconvertido en corsario probablemente a su pesar.
Constata esta autora que la presencia de mercaderes vascos en Barcelona se retrotrae a 1340, cuando las noticias de Heers la situaban en 1353. Pero esta presencia se remonta más allá en el tiempo en relación a Mallorca, donde ya se detecta la presencia de vascos en 1321.
Afirma Ferrer que con los mercaderes vascos llegaron los corsaríos.
Pedro de Larraondo, en concreto, era vecino de Bilbao. Víctima de los catalanes, de atacado pasó a ser agresor, convirtiéndose en el terror de quienes le habían acosado. Éstos no encontraron mejor modo para quitarle de en medio que pactar con los enemigos naturales, los MOROS.
Los mercaderes catalanes armaron una flotilla y consiguieron capturar a Larraondo, que fue entregado a los moros. Éstos también tenían cuentas pendientes con el vizcaíno, pues les había arrebatado alguna presa.
El corso y la piratería, implantados sistemáticamente, se volvían fmalmente contra todos los intereses comerciales, mientras que la burguesía mercantil soñaba con la paz, única vía que les proporcionaría la ocasión para desarrollar sus negocios.
Cuando no se conseguía esta seguridad, los mercaderes intentaron defenderse con apoyo de los monarcas, como ocurrió a finales de la Edad Media en Castilla.
Los mercaderes de lana burgaleses, muy interesados en garantizar la seguridad de la ruta hacia el Norte, a donde se destinaban grandes cantidades de sacas de lana, consiguieron que los Reyes Católicos promulgaran en 1492 medios extraordinarios para pacificar este trayecto.
Esto no sólo benefició a los burgaleses, sino que afectó positivamente a los marineros vascos, quienes buscaban garantías para sus viajes, en los que se transportaban lana y hierro y de vuelta se traía ropa y trigo.

Buen trabajo, ahora puedes descansar viendo una pelicula.
Esta vez la tarea será:
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"" En el fin del Mundo ""
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Aquí no termina: Así que si queréis leer más cosas tenéis que pulsar al terminar, abajo del todo sobre Entradas antiguas y te llevaran a las anteriores.